Láser CD

¿Alguna vez te has preguntado como funciona un lector de CD?


Entre las aplicaciones láser, esta es la más utilizada (por ahora, ya que va a desaparecer muy pronto...)

Pues bien, los CD almacenan información en su superficie representada por ceros y unos. En los discos convencionales, estos 0 y 1 eran millones de áreas abolladas y planas en la superficie reflectante del disco, alineadas en una pista continua que medía alrededor de 0,5 micras (millonésima parte de un metro).


Pero volvamos a los CD, donde el reproductor pasa un rayo láser por encima de las pistas para leer la información almacenada. Cuando el láser pasa por una superficie plana, es reflejado directamente hacia un sensor óptico que se encuentra en el ensamblado láser. El reproductor lo interpreta como un 1, y cuando pasa sobre un hoyo, el haz de luz es rebotado fuera del sensor óptico. El reproductor del CD lo reconoce como un 0.

Los hoyos se encuentran alineados en un camino en espiral que comienza desde el centro del disco. El lector de CD gira el disco, mientras el láser se mueve hacia afuera del disco empezando del centro.

Para mantener la lectura de datos a una velocidad constante, el lector disminuye la velocidad de rotación, mientras el láser se mueve hacia afuera, debido a que los hoyos se mueven a lo largo de cualquier punto del margen exterior, más rápido que cuando se mueven en cualquier punto cercano al centro del CD.


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Así es como funciona básicamente un lector de CD. La ejecución es bastante complicada, dado que el formato de la espiral debe ser codificado y leído con mucha precisión.


La máquina que fabrica los CD usa un potente láser para grabar la estructura de abolladuras dentro de un material foto-resistente revestido sobre una lámina de cristal. A través de un elaborado proceso de impresión, esta estructura es presionada en una superficie de acrílico. A los discos entonces se les aplica un recubrimiento de aluminio para crear una superficie reflectante . Finalmente se cubre con una capa de plástico la cual protege de picaduras, raspaduras, etc... La manufactura de CD es tan complicada que sería imposible de realizar en casa.


Los CDs convencionales surgieron al principio como soportes de lectura únicamente al igual que los DVDs. Fué un gran avance frente a los casetes grabables utilizados para los amantes de la música o los usuarios de ordenadores que gastaban discos flexibles hasta el momento con muy poca capacidad de memoria.

Pero siguió evolucionando (como todo) y a principios de los 90, profesionales y consumidores, buscaban hacer sus propias copias de CD con calidad digital. Se crearon los CD-R.


Los CD-R no cuentan con las capas comentadas con anterioridad, sino que funcionan a través de una fina capa metálica reflectante, la cual reposa sobre otra inferior de color fotosensible. Cuando el disco está vació el color es translúcido. Pero cuando se calienta la capa de color con luz concentrada, de una particular frecuencia e intensidad, el color se torna opaco: Este se oscurece al punto de que la luz ya no puede pasar de un lado a otro. Al oscurecer puntos selectivos a lo largo de la pista del CD, y dejando otras áreas con el color transluciente, se puede crear un patrón digital que un lector estándar de CD puede leer. La luz del láser del lector solamente rebotará al sensor cuando el color sea transparente, de la misma forma que rebota con las áreas lisas de los CD´s convencionales.






Se comporta de forma idéntica al CD convencional. El trabajo de un quemador de CDs es "quemar" el patrón sobre un disco en blanco. Son las conocidas grabadoras de CD que tenemos en la actualidad.


Y después los CDs todavía han evolucionado al CD-RW, que van un paso más adelante, pudiendo incluso volver a grabar datos sobre los ya existentes. Estos discos cuentan con una tecnología de cambio de fase mediante un compuesto químico de plata, antimonio, telurio e indio. Cuando el compuesto es calentado por encima de su temperatura de fusión (alrededor de 600º C) éste se convierte en líquido y su temperatura de cristalización (200ºC) cambia a sólido.


En el compuesto usado en los discos CD-RW, la forma cristalina es translucida mientras que el fluido amorfo absorberá casi toda la luz. En un CD en blanco nuevo, todo el material en el área factible de ser escrita está en su forma cristalina, de forma que la luz puede brillar a través de esta capa hacia el metal reflectante de arriba y rebotar de vuelta al sensor de luz. Para codificar información en el disco, el quemador de CD usa su láser escritor, el cual es suficientemente poderoso para calentar el compuesto a su temperatura de derretimiento. Estos puntos "Fundidos" sirven igual que los hoyos en el CD convencional y que los puntos opacos en un CD-R: Es decir bloquean el láser lector de forma que no se refleje luz en el metal reflectante. Cada área no-reflectante indica un “0” en código digital. Y cada punto que permanece cristalino y que es reflectante, indica un “1”.


En todos estos procesos se pueden causar errores de lectura, escritura o "quemado", que son los conocidos por todos como "errores de codificación".

En la actualidad este tipo de formato ha desaparecido prácticamente en detrimento de plataformas en streaming, almacenamientos en la nuebe, USB, etc... y en cambio ha vuelto el vinilo.


Esperamos que os haya gustado, y no olvidéis compartirlo con vuestros contactos.

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